martes, 25 de julio de 2017

Bullying: ¡Esto hay que detenerlo ya!

Hola, yo soy Ann y hoy no les vengo a hablar de libros.
Puede que a muchos no les interese pero necesito escribir esto para desahogarme.
Antes de comenzar debo decir que, actualmente, no me hacen bullying, tengo amigos que me protegen y agradezco su compañía. Cuando tenía once años si pasé por una etapa en la que todos me molestaban, principalmente impulsados por una niña a la que llamaremos Rita. Ella llegó al punto de inventar que tenía piojos provocando que todos se alejaran aún más de mí y me miraran con asco. Recuerdo que sufrí mucho durante esa época.
Hace un tiempo mi hermano pequeño estaba pasando por algo similar pero era tan callado que prefería guardarse el dolor. Lamentablemente, no podemos guardar silencio eternamente y, en los momentos que él colapsaba, era acusado por sus compañeros y los profesores lo denominaban a él como "el chico que molesta" ¿irónico, no?.  Pero hoy no vine a hablar de mi hermano, pues, gracias al cielo, ahora está superando sus problemas.
Hoy vine a hablar de una situación que estuvo a punto de llevarme al límite, una situación que me hizo sentir cosas que no sentía hace años.
Yo no soy una persona callada ni tímida -dentro de mi curso-. Me paso las clases riendo sobre alguna broma que dice uno de mis compañeros o conversando con mis mejores amigas. Yo disfruto ir al colegio. Principalmente porque soy parte de un curso de solo 10 alumnos y que llevamos casi diez años siendo compañeros. Los considero mi segunda familia. Pero siempre ha tenido un problema, por más que todos los profesores crean que todos nos llevamos bien entre nosotros, hay muchas situaciones que son realmente negativas. Para explicar un poquito mejor, dentro del curso hay dos hombres, llamémoslos Juan y Pedro, que lideran al resto de mis compañeros. Son, por así decirlo, "los populares". Suelen ser los que se llevan mejor con los profesores y nos hacen reír a todos con sus chistes en mitad de la clase. Pero también son algo egocéntricos y, Pedro más que Juan, se creen superiores a los demás. Es por esto que hay pequeñas normas, que nunca han sido dichas pero que todos sabemos, que no debemos romper, por ejemplo, tratar mal a uno de los dos, reírse de ellos sin que hayan comenzado ellos a reírse de alguna situación o, incluso, contradecirles. Puede que estén pareciendo chicos demasiado malos pero, en general, no lo son. Son simpáticos exceptuando sus dos defectos. Y exceptuando el hecho que AMAN molestar y reírse de los demás. Pero, la mayoría de las veces, lo hacen de una manera sutil. O luego de una broma siempre dicen "es con cariño" o "es solo una broma", como si eso eliminara el dolor que provocan sus palabras. 
A mí, como a muchos de mis otros compañeros, me han molestado más de una vez pero yo simplemente rió como si también me provocara risa el hecho de que tengo piernas más gruesas que la mayoría de mis compañeras o el hecho de que mi cabello siempre lucha por no mantenerse en su lugar. Siempre lo mismo y siempre rió. Después de todo sería estúpido enojarse por algo así. Sólo provocaría que te molestaran aún más por exagerarlo que, para ellos, es solo un chiste -ha pasado-.
Pero hoy fue una pesadilla. Hace algo más de tres semanas tuvimos un paseo a Valparaíso donde debíamos tomar fotos. Nos acompañó una profesora que nos tomaba fotos para luego agregarlas a una revista virtual o algo por el estilo. La cosa es que entre tantas fotos, obviamente aparecí yo. Nunca he tenido mayor problema con mi físico que el que cualquier adolescente tiene pero aún así el hecho de que me tomaran una foto sin darme cuenta no me motivaba mucho.
Pasaron las vacaciones y nosotros no vimos esas fotos. Hasta hoy.
La primera hora de clases, Pedro pidió que viéramos las fotos, principalmente para perder tiempo y tener menos clase. En la primera foto mía aparecía mirando hacia arriba -hacia una paloma que acababa de posarse en una rama-. Para resumir, no era una de mis mejores fotos y provocó que la mayoría riera, yo también lo hice, después de todo no era la única de la que se estaban riendo y era una foto en la que realmente me veía mal. Las fotos pasaron y yo no aparecía. Respiraba tranquila, tal vez esa era la única foto en la que había aparecido. Error. No tardó en aparecer una foto en la que yo aparecía riendo. Personalmente encontraba que salía mucho mejor que en la primera, incluso aparecía posando. Pero aún así provocó risas ¿Por qué? Bueno, estaba siendo acompañada por unos amigos que son rubios y, claramente, mi piel morena resaltaba. Estaba acostumbra y por eso no fue sorpresa que me dijeran cosas como "Cuando los gringos conocen a un indio" o "¡Mira, ahí está Homero, Lisa y Manjula!" Yo, una vez más, solo reí pero sentía como mi cara estaba siendo sobrecargada por el calor. Y mi pesadilla fue aún peor cuando Pedro decidió hacerle zoom a la foto y ¿qué fue lo que le pareció tan gracioso? El decir que yo tenía los dientes amarillos y bigote. "¡Oye, Ann, se te olvidó afeitarte ese día!" o "La anto pensó: ¡Ah, igual vamos a comer asique para qué me lavo los dientes!". Yo no tuve tiempo de explicarle que mi bozo estaba manchado por ser desobediente durante años y no seguir los consejos de mi madre de usar bloqueador solar. No tuve tiempo de decirle que ¡NUNCA EN MI VIDA! He tenido los dientes blancos, siempre los he tenido un poco amarillos por genética ¡TODA MI FAMILIA LOS TIENE ASÍ! Yo no pude pues todos comenzaron a reír como si fuera la gracia del año y, ¿saben qué? Yo también lo hice. Mi amiga, que se sienta a mi lado, me miraba como para ver si realmente no me afectaba y yo solo reía porque si no lo hacía estaba segura de que lloraría como nunca. Pero Pedro no se detuvo ahí. Decidió que era aún más chistoso pasar la imagen a Paint y pintarme los dientes de blanco, para resaltar aún más que yo no los tenía así y luego hacer lo mismo pintandolos de amarillo. Eso causó aún más gracia. 
Esa fue solo a la primera hora. A lo largo del día la escena se repitió una y otra vez. Más de tres veces tuve que ver mi foto proyectada en la pared y escuchar las risas que esta provocaba. Luego a Pedro se le ocurrió hacerle zoom a mi primera foto, a esa en la que salía aún peor que la segunda y ¿qué creen que sucedió? Se dio cuenta que se me veía aún más en bigote, incluso, según él, tenía un moco en la nariz. Risas y más risas y yo solo quería irme de allí. (Una de las veces que, ya sabía que mostrarían la foto, me fui al baño pero no estuve el tiempo suficiente pues cuando entré me encontré con mi foto en toda la pared). Yo lo único que quería era que cambiaran la foto, ¿por qué la seguían mostrando si ya había quedado claro que estaba horrible? Por suerte, o por desgracia, la chica que estaba a mi lado le grito a Pedro que quitara la foto. Él se volteó a verme y yo solo reí, como si no me sintiera horrible por dentro.
Cuando por fin sonó la campana para irnos, lo único que quería era llegar a mi cuarto y escribir esto. Quería gritar y llorar pero no podía hacerlo. No quería que mi madre se enterara. No quiero que mi madre se entere. Ella siempre me ha protegido demasiado para que no me pasen cosas como estas y es capaz de luchar con uñas y dientes por sus hijos. No quería más drama. Solo quería olvidarlo y llegar mañana a clases con una sonrisa en los labios y rezar porque no vuelvan a mostrar la foto. A pesar de que sé que lo harán.
Cuando iba en el auto, hablando con mi madre del gran día que había tenido en el colegio, nos encontramos a Pedro y Juan. Iban caminando. Mi madre, que es un verdadero ángel, me dijo "Mira, debemos llevarlos". Yo volví a sentir ese dolor en el estómago y a escuchar las risas en mis oídos. No quería. No tenía ni una pizca de querer ayudar a ese bruto. Pero no supe responder a mi madre cuando esta me preguntó "¿Por qué no?" Por lo que tuve que irme todo el camino hasta mi casa -ellos viven a dos cuadras-  escuchando como Pedro hablaba con mi hermano y como me hacía preguntas ocasionales a mí. Yo sólo respondía con monosílabos. Como si realmente le interesaran mis respuestas.
¿Qué fue lo que más me dolió? Que, de todos mis supuestos amigos, fue solo una la que me defendió. Aunque no debía culparlos, seguro ellos creían que a mi me causaba tanta gracia como les causaba a ellos. Y que, a diferencia de todas las otras bromas pesadas, esta no vino acompañada por un "Hey, Anto. Es solo una broma, es con cariño." Esto solo tuvo como compañía las risas. Lo peor, es que si alguno de ellos llegan a leer esto de seguro dirían cosas como "¡Ay, que exagerada!". Porque sí, si te quejas eras una estúpida aburrida.
Sé que no puedo comparar este acoso de un solo día como las pesadillas diarias que deben vivir tantas personas. Pero si esto se siente solo un golpe, no me puedo imaginar lo doloroso que es tener que vivir a diario con las risas y las bromas pesadas. Es por eso que escribo esto. EL BULLYING ES DOLOROSO Y PUEDE SER MORTAL. NADIE ES MEJOR QUE OTRA Y NADIE TIENE EL DERECHO DE TRATARTE MAL. Sé que yo no me defendí, a lo largo de los años dejé que me molestaran y ahora simplemente fue la gota que colmó el vaso, pero SI TENGO LOS DIENTES AMARILLOS, BIGOTE O SOY MÁS GORDA QUE LAS DEMÁS CHICAS ES MÍ PROBLEMA. Nadie debe entrometerse en tus inseguridades y si alguien lo hace tu tienes todo el derecho de decir "ALTO AHÍ":
Puede que esta experiencia sea solo un granito de arena, pero sin granitos de arena no se hace una playa. 
Es por esto que me motivé a hacer una campaña contra el Bullying en los blogs... A lo largo de internet hay muchas y eso es algo positivo, entre más mejor pues hay que hacer ruido y demostrarle a la sociedad que sus críticas dañan, que sus estereotipos ofenden y que nadie es mejor que nadie.
Para ver más sobre esta campaña entra AQUÍ.
Espero que seamos muchos los que nos unamos.
Y sin nada más que decir, gracias por leer, realmente a mí me sirvió mucho para desahogarme y si mañana me vuelven a molestar, tendré la fortaleza de hacerlos callar.

2 comentarios:

  1. Hola Ann, es una pena que los jóvenes de hoy en día de verdad disfruten y sientan que está bien el burlarse de otras personas, este tipo de interacción siento que ahora es mucho más cruel de cuando yo iba al cole. Te puedo decir que yo también pasé por esas cosas porque por problemas hormonales y el desarrollo cuando era adolescente sufría de mal sudor y a veces llegaba a apestar horrible (fue una etapa muy dura), se metían conmigo, a veces de verdad me dolía, pero no sé si es algo en mí, en mí carácter o la forma en la que me criaron, pero yo le restaba importancia porque mi problema era algo que se escapaba de mis manos, o sea, buscamos soluciones varias hasta que conseguimos el tratamiento adecuado, pero mientras ese día no llegaba simplemente trataba de no prestarle atención, porque no me gustaba que eso mermara mi autoestima. Creo que tu iniciativa es muy loable, pero considero que hay que primero reforzar mucho la personalidad de nuestros chico en casa para que aprendan a no prestarle atención a esos comentarios, a que aprendan a defenderse sin llegar a agredir a nadie y mucho menos a sí mismos.
    Espero de corazón que muchos se sumen y que se cree conciencia porque las personas están perdiendo poco a poco la humanidad.
    ¡Un beso!

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    1. Te encuentro toda la razón. Es por eso que dicen que la mejor escuela está en casa...
      ¡Saludos!

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